Remedios para el niño malcriado

El niño malcriado no es otra cosa que el producto de una crianza en exceso permisiva y de falta de límites. Un niño así será un adolescente problema y un adulto desagradable e infeliz. Evitar maleducar a los hijos es probablemente el gran reto de la crianza moderna.

Ya no se usa hablar de “niños malcriados”.

Los padres modernos nos estremecemos al escuchar este adjetivo. Pero el sinónimo “maleducado” también genera cierta incomodidad, pues la palabra señala que ha habido una falla en la educación, y ella es responsabilidad de los padres.

El niño malcriado, según lo describen pediatras y expertos en crianza, es indisciplinado y manipulativo, y su compañía es desagradable. El riesgo de maleducar a los hijos va más allá de lidiar con actitudes desafiantes o caprichosas, con malos tratos o malos ratos, pues el niño no se prepara adecuadamente para la vida real.

Sin la intervención adecuada, el niño maleducado puede tener problemas sociales y, eventualmente, ser infeliz. A los otros niños no les agrada, pues les parece mandón o egoísta, y a los adultos les molesta su presencia, pues es descortés y exigente con ellos. Incluso a los padres les cuesta trabajo disfrutar la convivencia con el hijo. Eventualmente, el niño pierde motivación, y tanto sus relaciones sociales como el trabajo escolar se ven afectados.

El niño maleducado puede tener problemas sociales y, eventualmente, ser infeliz

Padres permisivos

Los expertos señalan que cuando los padres son demasiado indulgentes o permisivos, no establecen límites y se rinden ante los berrinches, lloriqueos o gimoteos, indirectamente están fomentando este tipo de conductas. Estos padres tienden a “rescatar” a sus hijos de las frustraciones normales o a otorgarles demasiado poder, lo que aumenta su egocentrismo.

El objetivo de los padres en exceso indulgentes no es afectar negativamente la conducta de sus hijos. Algunos lo hacen debido a que confunden las necesidades del niño (por ejemplo, solicitar alimento), con sus deseos o caprichos (exigir un postre). Desean evitar a toda costa lastimar sus sentimientos. Por tanto, escogen la solución a corto plazo. Las parejas divorciadas o en las que ambos padres trabajan, son especialmente susceptibles a tratar de evitar fricciones durante el tiempo que pasan con sus hijos.

¿Cuánta atención necesitan?

La atención de los padres beneficia a los niños. Sin embargo, puede ser contraproducente si es excesiva, siempre inmediata o injustificada. Ésta se considera excesiva si evita que el niño desarrolle su independencia (aprenda a entretenerse solo, jugar con otros niños y hacer las cosas que puede hacer por sí mismo). A medida que el niño crece, también debe aprender a esperar a que el padre le dé su atención cuando le sea posible, no inmediatamente. Mostrar interés en el momento equivocado es cuando el niño ha tenido mala conducta y debería ser ignorado.

Guía de prevención

  1. Marca límites y reglas adecuados a su edad. Los padres tienen el derecho y la responsabilidad de educar y poner las reglas. Decir “no” cuando sea necesario es bueno para los niños. Ellos necesitan controles externos hasta que desarrollen el autocontrol y la autodisciplina. Tu hijo te amará aunque tú le digas “no” de vez en cuando.
  2. Requiere que acaten las reglas importantes. Esto incluye aquellas relativas a la seguridad (como el uso del cinturón de seguridad en el auto) y otras importantes para el funcionamiento cotidiano del hogar (estar listos puntualmente). Asegúrate que el niño comprenda la diferencia entre las áreas en que tiene el control (él puede tomar decisiones) y las reglas de sus padres (lo que debe obedecer).
 
  1. Distingue los berrinches en los niños mayores. Las rabietas, gimoteos, quejas, gritos o azotar la puerta son la forma que toman los berrinches en los niños mayores. Su objetivo es cansar a los padres, conseguir que cambien de parecer o llamar la atención.
  2. Evita hacer caso cuando el niño permanezca en un solo lugar y no sea demasiado escandaloso. Pues si el pequeño nota que el berrinche funciona, lo utilizará rutinariamente.
  3. No rescates a tu hijo de los retos normales de la vida. Cambios tales como una mudanza o una nueva escuela son situaciones estresantes normales. También son oportunidades para aprender y mejorar la habilidad para resolver problemas. Apoya al niño, pero no le ayudes cuando pueda arreglárselas solo. Su autoconfianza se beneficiará.
  4. No le halagues en demasía. Los niños necesitan que les animemos, pero es posible exagerar. Elogia la buena conducta y el seguimiento de reglas. Anímale a probar cosas nuevas y trabajar en tareas difíciles; pero no sólo para obtener elogios y aplausos.
  5. No descuides la disciplina durante el tiempo de alta calidad. Haz de los momentos que pasas con tu hijo una vivencia agradable, pero basada en la realidad. Discute los parámetros a seguir con tu pareja y con las personas encargadas del cuidado del niño.
  6. Enseña al pequeño a respetar los derechos de los padres. Todos los días l os niños requieren un periodo de tiempo de alta calidad con sus padres cada día. Por otro lado, convivir con la pareja no sólo nutre el matrimonio, sino que les ayuda a regresar a su rol de padres con más ánimos. El niño debe aprender a confiar en otros adultos y a sobrevivir las separaciones.

Los padres tienen el derecho y la responsabilidad de educar y poner las reglas

Características del niño malcriado

  • No respeta los derechos de los demás.
  • Protesta o reniega constantemente.
  • No conoce la diferencia entre sus necesidades y sus deseos.
  • No sigue reglas ni coopera con las sugerencias.
  • Insiste en salirse siempre con la suya.
  • Acciones injustas o excesivas.
  • Intenta controlar a los demás.
  • No tolera la frustración.
  • Se queja constantemente de aburrimiento.
  • Gimotea frecuentemente o hace berrinches.