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Aprende con tu hijo a hacer un rehilete

por Paola Montemayor

Es tiempo de primavera, está por empezar el verano. Por lo general, algunas tardes pueden ser lluviosas y en algunos casos nuestras actividades cotidianas se ven afectadas, por lo cual habrá que quedarse en casa. Estas ocasiones son las excusas ideales para fomentar la creatividad de nuestros niños, ya que de manera divertida podemos proponer diferentes alternativas con actividades que desarrollan y estimulan la creatividad.

Al realizar estas actividades, es importante orientar a nuestros pequeños a que tomen sus propias decisiones, ya que desde temprana edad tienen pocas oportunidades de hacer sus elecciones: comida, ropa, juegos, lugar a donde ir, etcétera. Dejemos que al realizar este tipo de manualidades elijan desde la cantidad, el color, la decoración, el lugar donde lo va a colocar, si lo van a regalar, etcétera.

Qué se necesita:

  • Fomi, cartoncillo de colores o mica plástica de colores (de la que se usa para cubiertas de engargolado).

  • Palos de madera, que se pueden adquirir en las tiendas de autoservicio. Sirven para hacer brochetas. También se pueden encontrar en papelerías y tiendas donde vendan artículos para manualidades./

  • Tachuela y alambre plastificado, del que se usa para mantener cerrado el pan de caja.

  • Martillo (para el uso de esta herramienta se requiere la ayuda de un adulto).

  • Material para decorar: listones, lentejuelas, diamantina, estampas.

  • Pegamento blanco, silicón, cinta adhesiva doble cara.

  • Tijeras.

Cómo se hace:

Con el pedazo de cartoncillo, plástico o fomi, se dibuja un cuadrado y se recorta. Una vez recortado, se hacen dobleces hacia las puntas en las dos direcciones para poder marcar el centro (figs. 1, 2, 3).

Con las tijeras se recortan los dobleces que se dirijan hacia el centro del cuadrado. Nota: es importante no cortar hasta el centro de cada doblez. Hay que dejar un espacio sin cortar de aproximadamente 1cm (fig. 4).


Se decora el rehilete con el material de decoración y se deja secar.

Si contamos con cinta adhesiva doble cara, podemos ayudarnos a sostener las puntas que deben de ir hacia el centro, colocando un pedazo de esta cinta en la parte central. Es importante que con el pegamento o silicón se adhieran estas puntas al centro para que queden más firmes.


Se hace una perforación en el centro del cuadrado. Y si el palo lo permite, es decir, no se maltrata, podemos clavar una tachuela, dejando espacio libre entre la cabeza de la tachuela y el palo para que el rehilete pueda girar, ya que si la tachuela queda clavada en su totalidad impedirá que éste gire.

Otra opción es usar alambre forrado del que venden en tiendas de materiales o mercerías, o también nos podemos valer del que se usa para mantener cerrado el pan de caja. Se pasa por la perforación y se anuda al palo, y por el frente del rehilete se hace una pequeña bolita o un “caracol” para que no se salga del orificio.

Se pueden hacer varios diseños y se pueden colocar en macetas, en el jardín y en floreros.

Balazos:

       -Para el uso del martillo se requiere la ayuda de un adulto

 
 

 

Creatividad en la primera infancia

Por Paola Montemayor

Nacemos con ella, pero muchos la pierden o la mantienen en un estado letárgico. Erróneamente se piensa que sólo sirve para “pintar bonito”. Mucho más que pintar bonito la creatividad es una de las herramientas más poderosas con las que contamos.

La naturaleza es sabia, nos dotó de cinco sentidos que nos ponen alerta y nos permiten estar en contacto con el mundo y las personas que nos rodean; nos proporcionó inteligencia para distinguirnos de otros seres vivos y, por si fuera poco, todos nacemos creativos. La creatividad  es un aliado de nuestra inteligencia, ya que por medio de ella podemos resolver de manera más eficaz problemas o situaciones cotidianas.

Las personas creativas difícilmente se encuentran inmersas en alguna problemática sin saber qué hacer, es decir, ante una situación difícil o complicada una persona de pensamiento creativo ya tiene varias opciones o alternativas ante lo complicado del evento.

Propiciar un ambiente creativo para nuestros hijos es fomentar una mente dinámica, abierta, activa, en constante evolución, la cual siempre está atenta y lista ante cualquier situación.

Un año. La creatividad está presente en cada uno de nosotros desde que nacemos, hay quienes la desarrollan más que otros. Hay niños que viven en ambientes fortalecedores de aptitudes creativas: el juego, disfrazarse, realizar proyectos, pintar, bailar, entre otras actividades, son factores que desarrollan la creatividad de los niños.

Dos años. Un niño de dos años es capaz de reconocerse en el espejo o en fotografías y referirse a sí mismo con palabras como: “mí” o “yo”. Cualquier  indumentaria o accesorio que esté a su alcance, puede usarla sin comprender realmente su verdadera función, es decir, pude colocarse en la cabeza un recipiente de plástico; si éste le viene bien y no se le cae, lo podrá portar. En su modo de apreciar la realidad o la vida, no piensa que aquel recipiente sea un sombrero, sino que es algo que le llamó la atención y que además experimentó sensorialmente de diversas maneras: lo tocó, lo colocó en alguna parte de su cuerpo. Este rango de exploración abarca varios procesos: meter una mano o la otra,  así como intentar meter un pie o, por qué no, los dos, chupar el recipiente, y finalmente  resulta que no se cae de la cabeza.

Tres años. Para los tres años encontramos que los niños, aparte de distinguirse y saber perfectamente que son niños o niñas, pueden basar sus juegos en esta diferencia de géneros, ya que a la hora de entablar un juego por lo general los niños juegan al papá, las niñas a la mamá y cada uno elige atuendos relacionados con su papel y con su género.

Cuatro años. Los juegos imaginarios son formas de comunicar y reflexionar cosas. Por lo general, poco antes de los cuatro años los niños encuentran la diferencia entre juegos fantasiosos y reales, es decir, a partir de esta edad ya pueden iniciar  juegos en donde cada participante desempeñe un rol según sus experiencias inquietudes, gustos, etcétera. Ya juegan a quién es la mamá, el papá, el hijo y en algunos casos alguien personifica al perro. Con este tipo de juegos se diferencia ampliamente su entendimiento entre su realidad (su vida y su rol de hijos) y la fantasía (el papel que desempeñan en el juego: mamá, perro, etcétera).

Entre más pequeños cualquier cosa se puede usar para simular un juego, como usar lápices de colores pretendiendo que son zanahorias, y  a su vez, entre más grandes buscan más realismo en sus juegos y empiezan a dejar a un lado lo fantasioso. Quizá se asomen al refrigerador en busca de zanahorias para el juego.

Es importante fomentar el juego en todas sus modalidades; disfrazarse es un medio de expresión corporal por medio del cual nuestros hijos comienzan a vivir situaciones fantásticas, reales, creativas y de representación de algún rol diferente.

El juego forma una parte enriquecedora, dinámica en la cual nuestros hijos están expuestos a desarrollar sus propias ideas, a experimentar, a expresarse.

 
 

 

Actividades creativas

Por Paola Montemayor

 

La creatividad es una herramienta indispensable para el sano desarrollo de nuestros hijos. Al propiciar una actitud creativa, estamos dando las bases para que nuestros hijos sean capaces de resolver mejor los problemas futuros. A una persona creativa difícilmente “se la viene el mundo encima”, siempre busca y consigue más de una solución para enfrentar lo que se presente.
Demos la oportunidad a nuestros niños de incrementar su nivel creativo, propiciando un ambiente creativo, con actividades sencillas que se dan en el día a día. No necesitamos gastar mucho dinero ni hacer actividades especializadas o complicadas, basta con actividades sencillas, escuchar las necesidades y gustos de nuestros niños y tomarlos como excusa para proponer actividades que detonen una mente creativa.

Te invito a realizar con tus hijos actividades sencillas en donde ellos puedan desarrollar una mente creativa. Por ejemplo:

Hora de cuentos: tomar turnos para narrar cuentos. Dependiendo de la edad y capacidad, demos oportunidad a nuestros niños de agregar desde pequeños detalles en los cuentos, por ejemplo, nombrando un perro o un personaje, hasta contar una historia imaginada por él; también podemos ayudar a que se apoyen con un libro, es decir, podemos dar un libro y pedir que nos narre de qué se tata la historia: el niño irá narrando lo que perciba de las ilustraciones que ve, éstas no siempre tendrán que ver con la historia escrita. Los cuentos no sólo son para la hora de dormir, también se pueden usar según las circunstancias, cuando los niños desesperan por un recorrido largo en el automóvil o por el tráfico, juntos pueden inventar historias sobre las cosas que ven cuando van en el coche.

Juego teatral e imaginativo: cucharas de madera, frazadas antiguas, la casita debajo de la mesa, las sillas del comedor enfiladas para el tren o el avión, además de la caja de cartón en la cual llegó la nueva computadora, pueden ser accesorios excelentes. Cualquier cosa en la casa puede inspirar a un niño mientras explora el mundo circundante. Mientras que no haya ninguna preocupación con la seguridad, el cielo es el límite.

Proveer una caja de tesoro: no nos sorprende ver que a la primera oportunidad que nuestros niños han dado una vuelta por el clóset, salen de ahí con: el gorro para tiempos de frío, además del traje de baño del último viaje, seguido de alguna bufanda y, porque no, aquellas botas de plástico; y si encima se pueden colocar los goggles de la clase de natación eso se verá mejor.

Día con día, nuestros niños se reinventan en la búsqueda de encontrar su personalidad, su carácter, su esencia, y parte de este juego de disfrazarse o cambiar de ropa de un momento a otro, ayuda en esta exploración tanto a nivel de personalidad como a nivel creativo. Para ello, podemos proveer a nuestros hijos un baúl o caja donde encuentren de todo un poco. Además de los accesorios, un niño necesita el disfraz correcto. No tienes que pagar una fortuna para un cofre para ropa, haz su propia colección. Utiliza esos antiguos sombreros en el ático, los zapatos de moda del año pasado que nunca llevaste, y tu ropa vieja y bisutería. Luego, deja que empiece la diversión.

Mantener materiales de arte: tener materiales accesibles para tu hijo o hija le permitirá ser artista impulsivamente. Siempre es bueno dejar que narre su obra maestra, así no lastimarás a nadie por confundir a el pingüino con la ballena. En la actualidad, además de los materiales tradicionales como acuarelas, crayolas y plumones, podemos encontrar un sinfín de materiales diseñados especialmente para los niños, que no manchan, no se ensucian, los pueden aplicar con los dedos. Podemos recurrir al arte cuando salimos a un restaurante y buscamos tiempo para platicar, ya que llevando un cuaderno y colores los niños podrán realizar alguna actividad mientras sus padres comen o platican.

Puede estar desordenado: el juego creativo puede resultar en un desorden en la casa, pero está bien siempre y cuando se sigan las reglas. Por ejemplo, podemos proponer a nuestros hijos que determinada actividad sólo se va a realizar en un lugar determinado y que al término de ésta ayudarán a recoger y a ordenar las cosas con las que jugaron. Poner límites de seguridad es esencial, pero permitir un poco de flexibilidad de vez en cuando es motivación para el potencial ilimitado.

El niño interior: darnos la oportunidad de jugar con nuestros hijos y dejar a un lado nuestro rol de adultos resulta enriquecedor para ambas partes, y además ayuda a incrementar la autoestima del niño; nos ven de distinta manera, no sólo somos los que ponemos límites y reglas, también nos ven como cómplices, como personas que los entendemos. Los lazos se unen más y a nosotros nos ayuda a romper con la monotonía y el estrés diario de nuestra vida complicada. Podemos participar en sus juegos, tal vez jugar al restaurante a la hora de la cena y ser el mesero o chef del licuado, el sándwich y la pera que cenaran esa noche. Cuando compartes la creatividad y la imaginación con tu hijo, se abre un mundo de posibilidades que no tienen límites.

 

 
 

 

Disfraz de abejita (unisex)

Por Paola Montemayor

La primavera se acerca y, por lo general, nuestros niños requieren un disfraz alusivo a la temporada, ya que para celebrar la temporada, en los colegios o estancias infantiles muchas veces nos piden que el niño asista disfrazado, y con esto empieza el conflicto:

¿De dónde saco un disfraz? ¿Cuánto me va a costar si lo mando a hacer o si lo compro? No tengo tiempo de buscarlo, ya que cuando salgo de trabajar las tiendas cierran. No me gustan los materiales. A mi hijo le incomodan… En fin, este tipo de eventos pueden ocasionar estrés para algunos padres.

Aquí te presento una solución creativa, rápida, sencilla y de bajo precio; además, puedes conseguir los materiales en una tienda de telas o mercería, y en los supermercados donde que vendan ropa podrás conseguir mallas, leotardos, etcétera.
Qué se necesita:

1. Mallas de color negro, hay unas que son de micro fibra y no se rompen tan fácil.     9. Leotardo color negro manga larga.
2. Felpa en colores: negro, blanco y amarillo usualmente en las tiendas de tela lo mínimo que venden es 1/2 metro.   10. Diadema negra.
3. Dos Limpiapipas negros. 11. 2 bolas de unicel de cm de diámetro.
4. Zapatos negros. 12. Pegamento.
5. Maquina de cocer (opcional). 13. Seguros de metal del costurero.
6. Aguja e hilo.  14. Lentejuela amarilla.
7. Diamantina negra.  15. Tijeras.
8. Pintura acrílica negra.  16. Cinta de medir o regla.  

Cómo se hace:
Básicamente, hay que preparar el leotardo y las antenas.
Para el leotardo, hay que recortar tiras de 4cm de ancho por el largo de la tela.
Pediremos al niño que se coloque el leotardo, e iremos pegando las tiras de felpa alrededor del tórax, dejando un espacio de 5cm entre una y otra.
Primera tira: podemos empezar con la circunferencia que se forma debajo de las axilas.
Segunda tira: 5cm más abajo de la primera, a la altura de las costillas podemos pegar la segunda tira.
Tercera tira: la podemos colocar debajo del ombligo.
Cuarta tira: ésta se coloca 5cm más abajo de la tercera. Con esta tira se podrá hacer una circunferencia como con las anteriores. Para abarcar el frente y el trasero inferior debemos cortar la tira del tamaño que abarque el leotardo por el frente y otra para la parte de atrás.
De esta misma manera se debe de hacer en la tira que va 5cm arriba de la axila, en el área del pecho. Se debe cortar por partes una para el frente y otra para la espalda.
Para que queden bien sostenidas estas tiras, las sujetamos de los extremos con seguros, cuidado de no picar al niño. Una vez que se aseguraron las tiras en su lugar con varios seguros, pedimos al niño que se quite el leotardo y podemos dar unas puntadas con hilo y aguja; una vez que acabemos de sujetar bien todas las tiras se quitan los seguros.
El aguijón se corta un triangulo de 10 x 10 x 10, con la felpa color negro. En uno de los lados de hacen seis pequeños cortes de 1cm aproximadamente de profundidad, repitiéndose cada 2cm, esto va a servir para fijar el aguijón a la altura de donde termina la espina dorsal (arribita de las pompis).

                            Aguijón1.jpg  Molde de aguijón       Aguijón2.jpg   aguijón colocado


Las alas: con la felpa blanca se hacen dos óvalos con una especie de aletilla, la cual nos va a ayudar a fijar las alas en el leotardo. Una vez fijas con hilo, podemos pintar la aletilla al tono del leotardo para disimular dicha aletilla.

                               Ala 1.jpg  ala con aletilla     Ala 2.jpgala fijada


Dependiendo de lo que mamá y el niño quieran, se puede aplicar lentejuelas en los bordes de las tiras.
Las antenas: se pintan con la pintura acrílica negra las bolas de unicel, ya secas, se las puede colocar pegamento y decorar con diamantina.
*Tip: para facilitar la aplicación de pintura se puede clavar un alfiler a la bola, éste se usa para sostener la bola; si queremos poner a secar la bola sin que toque la superficie de trabajo se le clavan dos alfileres más y se forma un triángulo, el cual servirán como patas de la bola para que se sostenga mientas se seca.


                                                           unicel.jpg


Una vez secas, a cada bola se le clava un limpiapipas, a la parte que se clava en el unicel se le debe de aplicar previamente pegamento para asegurar su fijación.
El otro extremo que queda se ata a la diadema y da como resultado las antenas de la abeja.
Actividades como éstas, podemos realizarlas como proyecto en conjunto con nuestros hijos, ya que además de fomentar la creatividad del niño, se pasa tiempo de calidad con él. Asimismo, nuestro hijo se hace partícipe de sus actividades y portará con gran orgullo y felicidad este disfraz hecho en casa por él con la ayuda de papá y mamá. 

 

 
 

 

Amistad creativa

por Paola Montemayor

 

La creatividad es una herramienta que nos ayuda todos los días a resolver problemas; también nos sirve para generar ideas que nos auxilien a elaborar proyectos, tareas y juegos.
Cualquier ocasión es válida si de desarrollar la creatividad se trata; tomemos como excusa los festejos de estas fechas para realizar con nuestros hijos actividades que fortalecen su pensamiento creativo. De esta manera, estamos generando un ambiente dentro de nuestra propia casa, para que nuestros hijos desarrollen una de sus mejores habilidades: la creatividad.
Necesitamos pensar en algo que les entusiasme, que sea divertido, y que no proporcione un gran reto. Los niños tienen bien establecido el núcleo de personas importantes en su vida; podemos proponer con ayuda de algún adulto que realicen una manualidad para expresar sus sentimientos a sus seres queridos.
Antes de empezar cualquier proyecto es importante platicar con el niño y se le pueden realizar preguntas para que él comience el proceso creativo desde antes de iniciar el proyecto.

Una vez explicado el proyecto se le pueden hacer preguntas como:

¿Cuántas vas a hacer?
¿Para quiénes son?
¿Las vas a hacer igual?
¿Qué material quieres usar para cada una?


Que necesitamos:


Pedazos de cartulina, de preferencia t
amaño carta, puede ser cartulina opalina; la cantidad, dependerá de la cantidad de tarjetas que se quieran hacer.
Tijeras
Plumones de colores
Colores de madera
Polvo de colores, que se obtiene al raspar gises de colores o del polvo fino que sale cuando sacamos punta a los colores de madera.
Pegamento
Material decorativo (diamantina, lentejuelas, listón, etcétera)
Perforador manual (opcional)

Cómo se hace:

Debemos preparar unos patrones que nos van a ayudar a realizar esta manualidad. En un pedazo de cartulina se trazan figuras que vamos a necesitar, como corazones, cuadrados y rectángulos.
Una vez trazadas, estas formas se deben recortar.
Se toma una hoja de cartulina y se dobla en dos para que tenga la forma de tarjeta y así delimitaremos el área de trabajo (la portada).
A partir de este momento, la creatividad entra en acción, ya que hay muchas decisiones personales que tomar en cuanto el resultado que queramos tener:
Tamaño: puede ser de 1/4 carta, de 1/2 carta, carta completa, forma irregular, de corazón, de triángulo, etcétera.
Decorado: podemos ayudar a nuestros pequeños con los patrones para realizar esténcil y aplicar los plumones para rellenar el esténcil. También podemos usar un esténcil en negativo y decoramos con polvo de colores para dar diferentes efectos.
Es importante detener muy bien los dos tipos de esténciles cuando se trabaje con ellos, para que la figura resultante que estamos buscando quede clara y definida.

También podemos pegar listones o diamantina. Si queremos dar la apariencia de estampillas postales, en un pedazo de cartoncillo podemos recortar varios cuadrados o rectángulos y perforarlas alrededor con una perforadora manual, teniendo la precaución de hacerlas a la misma distancia una de otra.
Para este tipo de actividades la imaginación y creatividad es el límite, ya que pueden realizar varias tarjetas para los abuelitos, los tíos, a la maestra del colegio, a un amigo o amiga especial, etcétera. Fomentemos la creatividad en nuestros niños y propongamos que realicen varias tarjetas utilizando diferentes materiales.
Con actividades como éstas, además de fomentar la creatividad en nuestros hijos, estamos ayudando a consolidar lazos afectivos entre las personas que forman parte importante su vida.

 

 
 

 

Niños creativos… ¿cómo son?

Por Paola Montemayor

La creatividad es una poderosa herramienta de la cual nos podemos valer para realizar cosas innovadoras, resolver problemas, generar ideas, etcétera.

Nuestros hijos la usan día con día y de igual manera la desarrollan. Hay quienes están expuestos a desarrollarla de manera acelerada, es decir, los niños que interactúan en ambientes enriquecedores, donde se facilita el desarrollo de la mente creativa son niños que se diferencian de otros por la manera como resuelven un problema, los cuestionamientos que se hacen, así como las ideas geniales que generan.

Si propiciamos que nuestros hijos se desarrollen en un ambiente creativo, estamos dando la pauta para que sus mentes sean creativas como un pensamiento natural, sin forzarlo y sin pedirlo.

Si fomentamos desde pequeños una actitud creativa para nuestros hijos, estamos propiciando un desarrollo exponencial, ya que la creatividad y su desarrollo no tiene límites, y la tendencia es que, con el paso de los años, los niños sean más creativos; esto si se les fomenta adecuadamente y están expuestos a un ambiente creativo.

Hay características específicas que se atribuyen a los niños y a las personas creativas. Lee con atención las siguientes características y descubre si tu hijo encaja en alguna de estas:

  1. Muestran gran curiosidad acerca de muchas cosas: formulan preguntas acerca de cualquier cosa y de todo; pueden tener grandes intereses en muchas áreas, aunque éstas no estén relacionadas entre sí. Quieren entender el mundo que les rodea.
    ¿Qué pasa con el sol en la noche? ¿Cómo duermen los peces? ¿Por qué mi hermanito (bebé) no tiene dientes
  2. Generar un gran número de ideas o soluciones a los problemas o preguntas: a menudo ofrecen una ("salida") inusual, singular y tienen respuestas inteligentes.
    Sí el tío o a la abuelita les pide que recojan el papel del piso, pueden contestar tranquilamente: “abuelita no me has dicho las palabras mágicas” (refiriéndose a “por favor” o “gracias”).
  3. Suelen no tener inhibiciones cuando expresan su opinión: a veces son radicales, extraordinariamente tenaces o persistentes; pueden tener alguna fijación en una idea o proyecto.
    No quiero ir a casa del vecino, prefiero terminar mi maqueta, dibujo, etcétera.
  4. Están dispuestos a asumir riesgos: a menudo son las personas que se describen como de aventura, les gusta explorar para así poder comprender y aprender.
    Que no nos extrañe ver a un niño ante un juego mecánico que, en vez de treparlo y disfrutar su movimiento, prefiera investigar las piezas, cómo y por qué se mueve, cómo están puestas, el cable que sale, ¿a dónde va?, etcétera.
  5. Muestran una buena disposición intelectual: siempre buscan más, los podemos encontrar fantaseando, soñando despierto o imaginando. A menudo se preguntan en voz alta: "Me pregunto qué pasaría si..." o "¿Y si cambiamos...?" Puede fácilmente aceptar o proponer cambio de ideas, elaboración, adaptación, mejora o modificación de la idea original o de las ideas de los demás.
    Si cambiamos los papeles y dejamos que ellos cuenten el cuento de la noche, éste se convierte en una invitación al mundo fantástico que tienen en su mente.
  6. Muestran profundo sentido del humor y son capaces de ver el humor en situaciones en las que tal vez no parezcan ser humorísticas ante los demás.
    Descubrir que con cosméticos de mamá o con los infantiles, pueden decorar todo su cuerpo les puede causar mucha felicidad.
  7. Son excepcionalmente conscientes de sus impulsos y suelen ser más abiertos a lo irracional, a lo diferente. Pueden expresar de manera libre sus intereses.
    Un día de verano, pueden decidir vestirse con pantalón corto, botas, guantes, lentes de sol, gorro de invierno, y pensar que el atuendo está perfecto y totalmente adecuado, ya que puedan dar una explicación lógica del porque de cada elemento de su atuendo, aunque para los demás el resultado final de su decisión sea incomprendido.
  8. Tienden a exhibir con más frecuencia su sensibilidad emocional. Puede ser muy sensible a la belleza, y visiblemente conmovido por la experiencia estética.
    Comúnmente las niñas expresan sus sentimientos con expresiones como: “está hermoso”, “me encantó”, ya que culturalmente este tipo de comentarios son aceptados en las niñas, pero a diferencia encontramos que los niños muestran su asombro ante lo que les llama la atención con expresiones como: “está padrísimo”, “está increíble”. Basta con llevar a niños pequeños al zoológico, a un día de campo, etcétera, y exponerlos a ambientes que salen de su rutina para que ellos demuestren su interés y agrado ante las experiencias que están viviendo.
  9. En muchos ambientes son percibidos como inconformistas; no se incomodan ante ambientes desordenados o situaciones caóticas.
    Un salón o un cuarto de casa lleno de juguetes tirados o en desorden no les causa la menor incomodidad para concentrarse en su juego.

  10. Critican de manera constructiva.
    Pueden, sin inhibición, decirle a un amigo que el juego que juegan es aburrido y proponer otro.

Prestemos atención en la actitud que tienen nuestros niños con las cosas rutinarias, con las cosas nuevas, a los niños les gusta experimentar, que les propongan actividades diferentes en las cuales tengan la oportunidad desarrollar su aprendizaje ante nuevas situaciones.

Y, como en todo, nuestro trabajo como papás es transmitir congruencia entre lo que hacemos y decimos, basta con predicar con el ejemplo. Podemos autocuestionarnos y ver qué tan creativos somos, ya que nuestros hijos estarán influenciados en gran medida por nuestras acciones y por el ambiente que propiciamos en casa para desarrollar su creatividad.

 

 
 

 

Adornos Brillantes Navideños

Por Paola Montemayor

 

 

Cualquier excusa es buena si de estimular la creatividad de nuestros hijos se trata. Ahora que es diciembre, podemos pedir a nuestros hijos que nos ayuden a elaborar adornos navideños para la decoración del árbol.
Recuerda que entre más se estimula la creatividad de tus hijos, mejor será el manejo de ésta. Es importante criar a nuestros hijos en un ambiente donde puedan desarrollar su mente creativa, ya que la creatividad puede ser una herramienta versátil, innovadora y poderosa.
La creatividad debe fomentarse y desarrollarse desde de la infancia, así como en todas las demás etapas por las que pasa el ser humano. Por medio de la creatividad seremos capaces de dar soluciones inimaginables a problemas, o tal vez desarrollar algún producto novedoso; en sí, hay un sinfín de ejemplos que se pueden citar acerca de lo importante que es la creatividad en nuestra vida diaria, así como fomentarla día con día.

Manos a la obra
¿Qué se necesita?
Cartoncillo de colores, telas, materiales diversos*
Perforador manual de hojas (de un orificio)
Papel celofán de colores
Material para pintar (pinturas acrílicas, inflables o para ropa, de brillitos, etcétera)
Material para decorar (estambre, lentejuelas, diamantina, listón, etcétera)
Pegamento
Tijeras

¿Cómo se hace?

El patrón de la silueta que escojamos para hacer nuestros adornos para el árbol de Navidad (bastones, esferas, arbolitos, galletas) se coloca encima del cartoncillo y se traza el contorno.

Opciones. Antes de empezar esta manualidad es importante definir qué tipo de decoración se desea en cuanto a tonos, estilo, texturas, etcétera, ya que hay quien decora sus árboles en tonos azules, rojos, plateados, etcétera, o hay quien decora el árbol al estilo rústico y prefiere usar materiales como yute, loneta o manta.
Antes de comenzar el trabajo podemos pegar una tela o un material que haga juego con el tipo de decoración que queremos en el árbol; se pueden hacer los adornos con estos materiales, sí previamente los adherimos al cartoncillo y una vez pegados aquellos y seco éste trazamos alguna de las siluetas.
También se puede utilizar el cartoncillo simple, sin adherir ningún material previo al comenzar.
Una vez trazada la silueta, ésta se recorta.
Ya recortada se hacen perforaciones.
Por la parte trasera del adorno se pegan pedazos de papel celofán por los diferentes orificios.
Ya pegado el papel celofán, por la parte frontal se pueden decorar con distintos materiales (diamantina, lentejuela, estambre, etcétera) o pintar con plumones, crayolas, gises, etcétera.
Una vez terminada la decoración del adorno se le coloca un listón para que se pueda colgar en el árbol.

Resultado: la luz de los focos que decoran el árbol pasa a través del papel celofán, haciendo que los adornos tengan luces de colores.
Realizando manualidades como éstas fomentamos la creatividad de nuestros hijos, a la vez que tanto padres como niños pueden pasar un momento agradable, haciendo proyectos en común.